Lazos de sangre.
Sebastián, no tiene en la mente
otra cosa que demonios, esos demonios que lo visitan día y noche y para los
cuales tiene que engañarlos para que no vean el temor que corre por sus venas,
El 666 o satán, así lo llaman en el reclusorio de máxima seguridad en donde se
encuentra resguardado.
Vamos a comenzar la entrevista,
dijo Laura, la periodista y psicóloga, (esto último él no lo sabía), decía que los psicólogos son sus peores enemigos
porque alborotan las voces que lo atormentan y comienzan a gritar por todos
lados y – esto no es vida, decía con los ojos perdidos, perdidos en una mezcla
de miedo y enojo.
Que hiciste el 13 de Julio de 1966 al despertar Sebastián, recuerdas?
Pues fue una mañana diferente a
todas mis mañanas, parecía que todos “ellos” estaban sueltos, comenzaron a
gritarme, incluso antes de despertar.
Que te dicen?
Lo de siempre, lo de toda la
vida, sólo gritan cosas sin sentido que en mis 33 años no he logrado descifrar
En mañanas como esas, continuó
Sebastián, no me visto de blanco porque se enojan, dicen que no es un color
para mí, nunca he entendido porque, sólo sé que esos días me esconden los
trapos blancos que tengo, como si tuviera mucho de donde elegir.
Salí y el sol me seguía a todos
lados, hacen que me moje más de lo que quiere uno en épocas de calor, había
comprado una mochila para mis cosas a ocupar en ese día, ya sabía que tenía que
hacer, me lo repetían todos los días mientras dormía, a ti también te
despiertan cuando te susurran al oído?
En ocasiones, comentó Laura.
Estaba muy enojado, tenía que
suspender mi búsqueda una vez más, yo sólo quería buscar a mis hermanas, nunca
más supe nada de ellas y necesitaba encontrarlas aunque mi vida se vaya en ello
Cuantas hermanas tienes?
Ninguna, todas se fueron a no sé
dónde, lo único que recuerdo fue que salieron corriendo cuando llegó el cliente
de mamá, estaba muy enojado, comenzó a pegarla y romper todo lo que estaba a su
paso, incluyendo a mamá y no paraba, me
estaban doliendo los golpes así que salí de debajo de la cama para cambiar la
dirección de los golpes, lo último que recuerdo fue a mi mamá acostada en un
río rojo, luego todo se volvió negro y desde entonces es gris
Tenía que comenzar otra vez,
cuando tengo que hacerlo, algo les pasa a las mujeres, su cara se deforma,
parecen de humo, como si volaran, todas iguales a mamá…y debo borrarlas porque
no debe de haber nadie más como ella, si las miras de adentro hacia afuera, si
las miras sin verlas, si las tocas se queman, se deshacen, se disipan.
Esa mañana era diferente a todas,
sabes porque?, porque vestí de blanco, sin que ellos lo vieran vestí de blanco,
tenía que hacerlo¡¡
Al llegar a la heladería me
dijeron a quien tenía que disipar, una chica que no parecía del todo de humo,
con ojos grandes, redondos y negros, ella me invitó a tomarla y ellos me
obligaron. Sólo las borro, deshago el humo que las llena y las hace feas, la
llevé al final del parque y fue como siempre
Conocías a la chica?
Jamás la había visto, pero es
como todas, vacía, sin fuerza y malhumoradas.
Recuerdas que pasó después?
Ellos se metieron en mí, sabes?
Ellos la odian, no la quieren dicen que es menos que basura, que no merece
respirar, que no debe seguir en este mundo, ellos la muerden, la golpean, les
gusta marcar su piel a cada centímetro, dicen que debe recordar que no deben de
existir porque no cuidó a sus hijos, porque prefirió morir antes de cuidar a su hijo
Pero dijiste que no la conoces, como sabes que tiene hijos?
A quién?
A la chica del supermercado
No la conocía, pero … había algo
en ella diferente a las demás, cuando vi sus ojos y ese aroma, todo fue muy
rápido, más de lo normal, la luz neón
brillaba a todo lo que daba, se escuchaban a lo lejos las ambulancias y
patrullas pasar, sólo los ruidos nocturnos se dejaban filtrar, no era tan tarde
de hecho, comenzaba a bajar el tráfico nocturno de todos aquellos que corren
por llegar a casa, yo la seguí en las sombras y a cierta distancia, sólo me iba
guiando por el sonido de sus zapatos, noté que comenzaba a agilizar el paso,
ella también noto que había algo raro en el ambiente, en el aire.
Fue fácil tomarla, era muy frágil
y no pesaba nada, ahí fue donde por primera vez vi esos ojos negros que me
hicieron erizar la piel y quise dejarla, pero ellos me empujaban y me mordían
para no dejarla ir y tuve que aferrarla fuerte porque al ver esos ojos mis manos
comenzaron a perder fuerza, ella comenzó a desvanecerse, me miró a loso ojos
fijamente, pude ver todo lo que estaba pensando y sintiendo, fue una sensación
rara la que me invadió. Todo fue rápido, te digo que fue diferente pero rápido,
sabía que algo iba a pasar, no creo en el destino ni nada de eso, eso no
existe, pero por primera vez supe que algo se venía encima y … es todo lo que
pasó.
Y luego? que pasó con la chica?
Que chica?, todo mundo me
pregunta, no sé por cual chica me
preguntan, porque me preguntan a mí?
Sebastián mira la foto con cara
de sorpresa y sus ojos se nublan-
Yo intente salvarla, le dije que
se fuera y que corriera, pero no me oía, se aferró a mis brazos y no dejaba de gritar, le pedí
que callara para que no los hiciera enojar más, pero no cedía, le decía que
debe dejar de gritar para que ellos se vayan, no les gusta cuando lloras,
cuando haces ruidos, hasta que le tapé la boca y pude cesar los gritos, al
mismo tiempo dejó de moverse y de forcejear, ya no hacía ruido y ellos se
fueron disipando,
Sabes quién es ella?
No
Ella es Gabriela, la chica del supermercado a la que atacaste
Gabriela?, que curioso, así se
llama mi hermana pequeña
Sebastián, ella es Gabriela tu
hermana, la niña a la que violaste y mataste.
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